
Cuando con la dirección de José María Rosa editamos la obra “Perón 30 años que conmovieron la política Argentina” nos reuníamos en el coqueto departamento de Palermo de su última esposa, Elida Banegas. En un cuarto pequeño que oficiaba de lugar de trabajo del maestro, conversábamos sobre las claves de la historia del peronismo. En una biblioteca que ocupaba toda una pared detrás de una puerta vidriada resplandecía una joya peronista: la corbata de ceremonias de la bandera de la quinta 17 de octubre de Madrid de Juan Perón.
Esta había sido un regalo de Isabel Perón cuando José María Rosa la visitó mientras estaba encarcelada por la dictadura (si mal no recuerdo en Azul). Al finalizar su visita Pepe le había pedido una foto autografiada e Isabel le respondió: “tengo algo mejor para ud”.
La revista Línea de José María Rosa había sido una de las pocas voces que reclamó por la injusta prisión de Isabel en tiempos de la dictadura, como bien rememora Pablo Adrián Vázquez en una nota en el sitio Perón vence al tiempo:
“La revista “Línea”, dirigida por José María Rosa fue una de las pocas voces que siguió el calvario de su encarcelamiento. En el número 7, de diciembre de 1980, afirmó: “En el caso de la prisión de la Señora Isabel donde todo es indefinición, donde no hay contestación valedera, ni jurídica ni política, ya per se todo es enfermizo”. Mientras que en el número 10, de mayo de 1981, sentenciaba que fue un error “aceptar el chantaje a que nos presiona la dictadura manteniendo a la Sra. De Perón en su poder”, y preguntándose “¿Será el pueblo quien logre la libertad de la Sra. de Perón?”. Finalmente, en el número 13, de agosto de 1981, “Línea” titulaba: “Isabel: ¿Liberada o condenada?”, y en nota central referencian casi proféticamente: “Isabel ha cumplido: ¿cumplirán los peronistas?”.
Luego supe que Pepe cedió la corbata a Carlos Menem cuando siendo gobernador le regaló una casa en el barrio José María Rosa en La Rioja. Siempre pensé: me la tendría que haber afanado…(jaja)
No sé qué será de la corbata hoy, pero me da mucha alegría que Isabel pueda festejar estos 95 años con sus afectos bien cuidada y en Madrid, donde disfrutó junto a su esposo de una etapa de lucha y resistencia épica.

